Imagen de portada: La selección española de fútbol: del éxito de 2010 a la reconstrucción actual
Reportaje

La selección española de fútbol: del éxito de 2010 a la reconstrucción actual

El ocaso de una generación dorada y el reto de volver a ilusionar a un país que se acostumbró a ganar

España, campeona del mundo en 2010, ha vivido una década de vaivenes, pasando de la hegemonía global a una reconstrucción constante. Este reportaje analiza las claves de aquel éxito, los motivos de su declive posterior y los desafíos que enfrenta hoy la Selección para recuperar su brillo y conectar de nuevo con una afición exigente.

Roberto Iglesiaslunes, 6 de abril de 202610 min de lectura2268 palabras
selección españolafútbolMundialEurocopa
Imagen ilustrativa sobre La selección española de fútbol
Una imagen que ilustra la situación actual relacionada con La selección española de fútbol.

En un bar de Vallecas, el "Bar Manolo", Manolo el del Bombo no está, claro, pero sí está Manolo, el dueño, un hombre de sesenta y tantos años con la cara curtida por el humo de los cigarrillos y los sinsabores del Rayo. Es la tarde de un martes cualquiera y la televisión emite un partido de la selección sub-21. Manolo, que ha visto más fútbol que la hierba del Bernabéu, suspira mientras limpia la barra. "Joder, Roberto", me dice, "es que ya no es lo mismo. Antes, ponías a la Roja y sabías que ibas a disfrutar. Había magia. Ahora... ahora es otra cosa. Se gana, se pierde, pero no engancha igual. ¿Dónde está la chispa, eh? ¿Dónde se ha ido?". Su pregunta, lanzada al aire entre el tintineo de los vasos, es la misma que se hacen millones de españoles. La misma que me hago yo, a estas alturas, después de tantos años cubriendo esto.

El cenit de una era: Sudáfrica 2010 y la forja de un estilo

El 11 de julio de 2010, en Johannesburgo, España tocó el cielo. Un gol de Andrés Iniesta en el minuto 116 de la prórroga contra Países Bajos nos dio el primer y único Mundial de nuestra historia. Aquel equipo, dirigido por Vicente del Bosque, era la culminación de un proyecto que venía gestándose desde la Eurocopa de 2008 con Luis Aragonés. Un estilo de juego, el "tiki-taka", basado en la posesión, el toque y la paciencia, que maravilló al mundo.

No era solo fútbol; era una filosofía. Xavi Hernández, Iniesta, Casillas, Puyol, Ramos, Villa, Torres... nombres que se grabaron a fuego en la memoria colectiva. Venían de ganar la Euro 2008, y la Euro 2012 también sería nuestra. Tres títulos consecutivos, una gesta sin precedentes en el fútbol moderno. Aquella selección no solo ganaba; convencía, divertía, unía. Recuerdo las calles de Madrid, de Barcelona, de Sevilla, de Bilbao. Era una fiesta constante, una marea roja que lo inundaba todo.

Pero el éxito no llegó por casualidad. Fue el resultado de una generación irrepetible, sí, pero también de un trabajo de cantera excepcional. Clubes como el Barcelona, el Real Madrid, el Valencia o el Athletic Club producían talento a raudales. La Masía, sin ir más lejos, era una factoría de genios. La selección sub-17, sub-19, sub-21 ya venía avisando. Había una base sólida, un modelo a seguir.

Imagen ilustrativa sobre La selección española de fútbol
La realidad que viven miles de españoles afectados por esta problemática.

El principio del fin: Brasil 2014 y la resaca del éxito

El Mundial de Brasil 2014 fue el primer gran batacazo. La derrota por 1-5 ante Países Bajos en el partido inaugural fue un mazazo. Luego, Chile nos remató. Eliminados en fase de grupos, con la cola entre las piernas. Fue un golpe duro, un jarro de agua fría que puso fin a la era dorada. Muchos de los héroes de 2010 seguían en el equipo, pero ya no eran los mismos. El cansancio acumulado, la falta de hambre, la evolución de los rivales.

"Aquella generación lo dio todo", me comentaba hace unos años un preparador físico que trabajó con la selección. "Llegaron a un punto de saturación física y mental. Es imposible mantener ese nivel de exigencia durante tantos años. Los rivales, además, aprendieron a contrarrestar nuestro juego. Ya no sorprendíamos". La posesión, que fue nuestra arma, se convirtió en un lastre en algunos momentos, una posesión estéril que no hacía daño.

El problema no era solo el rendimiento físico. También había un componente psicológico. ¿Cómo mantener la motivación cuando ya lo has ganado todo? ¿Cómo reinventarse cuando tu estilo ha sido copiado y descifrado? La transición generacional no se hizo de golpe, y eso también pesó. Se aferraron a los viejos rockeros, y el relevo no llegó con la fuerza necesaria.

La década de la reconstrucción: Un carrusel de entrenadores y estilos

Desde 2014, la Selección ha sido un laboratorio. Del Bosque se fue tras la Euro 2016. Luego llegó Julen Lopetegui, que prometía un nuevo aire, pero su salida a dos días del Mundial de Rusia 2018 fue un escándalo sin precedentes. Fernando Hierro tomó las riendas de forma interina, y el equipo se despidió en octavos. Un desastre.

Después, Luis Enrique Martínez. Un técnico de carácter, con ideas claras, que apostó por una renovación profunda. Dio oportunidades a jóvenes talentos, cambió el sistema, buscó velocidad y verticalidad. Pero su primera etapa fue corta. Robert Moreno, su segundo, asumió el cargo, pero la relación se rompió. Luis Enrique volvió para la Euro 2020 (disputada en 2021) y el Mundial de Qatar 2022.

Con Luis Enrique, la Selección recuperó parte de su identidad, llegó a semifinales de la Eurocopa y a la final de la Nations League. Pero en Qatar, la eliminación en octavos de final ante Marruecos, de nuevo en la tanda de penaltis, fue otro golpe. La posesión volvió a ser un debate. ¿Sirve de algo tener el balón el 80% del tiempo si no generas ocasiones claras? Es una pregunta legítima. Y la respuesta no es sencilla.

Imagen ilustrativa sobre La selección española de fútbol
Expertos y ciudadanos coinciden en que el problema requiere soluciones urgentes.

El factor psicológico: La presión de la herencia y la falta de gol

La presión de la herencia de 2010 es inmensa. Cada nuevo jugador que llega a la Selección es comparado con Xavi o Iniesta. Cada derrota es magnificada. "Es que no tenemos un Xavi, no tenemos un Iniesta", se escucha a menudo en las tertulias. Y es cierto, esas figuras son irrepetibles. Pero también es cierto que el fútbol ha evolucionado.

Uno de los problemas más evidentes de la "nueva" Roja es la falta de gol. Desde la retirada de David Villa, el máximo goleador histórico con 59 tantos, ningún delantero ha logrado asentarse como referencia. Álvaro Morata ha sido el más constante, pero las críticas le persiguen. Otros como Rodrigo Moreno, Gerard Moreno o Ferran Torres han tenido sus momentos, pero sin la regularidad de antaño.

Los datos no engañan. En la fase de clasificación para el Mundial de Qatar 2022, España marcó 15 goles en 8 partidos, una media de 1.87 goles por encuentro. En 2010, en la fase de clasificación para Sudáfrica, la media fue de 2.6 goles por partido. [1] La diferencia es notable. Y no es solo cuestión de delanteros. Es un problema colectivo, de generación de ocasiones, de atrevimiento.

La cantera española: ¿Sigue siendo una fábrica de talentos?

La cantera española sigue produciendo jugadores de calidad, eso está claro. Pedri, Gavi, Lamine Yamal, Nico Williams... son ejemplos de un talento innegable. Pero, ¿es la misma cantera que hace 15 años? Algunos expertos tienen dudas. "Hemos perdido algo de la esencia", me decía un director de cantera de un club de Primera. "Antes, el niño salía a la calle a jugar. Ahora, está en la Play. Y eso se nota en la chispa, en la picardía, en la capacidad de improvisación".

El Consejo Superior de Deportes publicó un informe en 2022 que mostraba un ligero descenso en el número de licencias federativas de fútbol base en algunas categorías, especialmente entre los 10 y los 14 años, en comparación con la década anterior. [2] Es un dato a tener en cuenta. No es una caída drástica, pero sí una tendencia que merece atención.

Además, la globalización del fútbol hace que los grandes clubes fichen talento de todo el mundo. Esto es bueno para la Liga, pero a veces dificulta que los jóvenes españoles lleguen al primer equipo y tengan minutos. ¿Cuántos Pedris y Gavís se quedan por el camino por falta de oportunidades? Es una pregunta que nos deberíamos hacer.

Comparativa con otros gigantes europeos: La reinvención como clave

Mientras España busca su camino, otras selecciones europeas han sabido reinventarse. Alemania, tras el batacazo de la Euro 2000, hizo una reestructuración profunda de su fútbol base que culminó con el Mundial de 2014. Francia, con una generación de talentos brutal, ha sabido combinar físico y técnica para dominar el panorama. Inglaterra, con un proyecto a largo plazo, ha llegado a la final de la Eurocopa y a semifinales del Mundial.

¿Qué han hecho ellos diferente? Han apostado por la formación de entrenadores, por la adaptación a los nuevos tiempos, por la flexibilidad táctica. No se han aferrado a un único estilo. Han sabido mezclar el talento individual con un trabajo colectivo sólido. Y, sobre todo, han sabido gestionar las transiciones generacionales con inteligencia.

"La clave está en no tener miedo a cambiar", me explicaba un periodista deportivo francés durante el Mundial de Qatar. "España tuvo un ciclo glorioso, pero el fútbol no espera. Hay que evolucionar, buscar nuevas soluciones. No se puede vivir de la nostalgia". Y tiene razón. La nostalgia es bonita, pero no gana partidos.

El rol de los clubes y la Liga: ¿Demasiada presión, poco espacio?

La Liga española es una de las mejores del mundo, eso nadie lo discute. Pero el nivel de exigencia en los clubes de élite es altísimo. La Champions League, la Liga, la Copa del Rey... los calendarios son infernales. Y eso tiene un impacto en los jugadores. El desgaste físico y mental es brutal.

Además, la presión por los resultados inmediatos a veces dificulta que los entrenadores apuesten por jugadores jóvenes. Es más fácil fichar a un futbolista contrastado que darle la oportunidad a un canterano. Y eso, a la larga, afecta a la Selección. Si los jóvenes no tienen minutos en sus clubes, ¿cómo van a llegar preparados a la absoluta?

LaLiga, en su informe económico de 2023, destacaba el aumento de inversión en fichajes de jugadores extranjeros, superando los 500 millones de euros en la temporada 2022/2023. [1] Esto es un indicador de la competitividad, sí, pero también de que los clubes buscan talento fuera. Y eso, para la Selección, es un arma de doble filo.

La era De la Fuente: Un nuevo intento, ¿la solución definitiva?

Tras la salida de Luis Enrique, la RFEF apostó por Luis de la Fuente, un técnico con amplia experiencia en las categorías inferiores de la Selección. Campeón de Europa sub-19 y sub-21, conoce a la perfección a la nueva hornada de talentos. Su nombramiento fue una declaración de intenciones: apostar por la gente de la casa, por un modelo más continuista con la formación.

De la Fuente ha intentado recuperar la alegría, la espontaneidad. Ha dado oportunidades a jugadores que Luis Enrique no consideraba, ha buscado un equilibrio entre la posesión y la verticalidad. La victoria en la Nations League de 2023 fue un soplo de aire fresco, un título que no se ganaba desde 2012. Fue un paso adelante, un impulso moral.

Pero el camino es largo. La fase de clasificación para la Eurocopa 2024 ha tenido sus altibajos. La derrota ante Escocia encendió las alarmas. La afición sigue dividida. ¿Es este el camino? ¿Tenemos los jugadores para competir con las grandes potencias? Son preguntas que solo el tiempo responderá.

Imagen ilustrativa sobre La selección española de fútbol
Los datos hablan por sí solos: la situación ha empeorado en los últimos años.

El desafío de la conexión con la afición: ¿Dónde quedó la ilusión?

Más allá de los resultados, hay un problema de conexión con la afición. Aquella euforia de 2010 se ha diluido. Los estadios no siempre se llenan, las audiencias televisivas, aunque buenas, no alcanzan los picos de antaño. La gente, de alguna manera, se ha desenganchado.

"Es que antes veías a la Selección y sentías que era tuya, de todos", me decía un taxista en Zaragoza hace unos meses. "Ahora, no sé, parece que hay más líos, más política, más ruido. Y el fútbol, el juego, queda en un segundo plano". Y tiene razón. Los escándalos extradeportivos, las polémicas arbitrales, las tensiones entre clubes... todo eso contamina el ambiente.

La Selección necesita volver a ilusionar. Y para eso, no basta solo con ganar. Hay que convencer, hay que jugar bien, hay que transmitir valores. Hay que volver a ser ese equipo que, como me decía Manolo el del Bar Manolo, tenía "magia".

Mirando al futuro: Más allá de los nombres, la importancia del proyecto

El futuro de la Selección española pasa por consolidar un proyecto a largo plazo. No se trata solo de encontrar al próximo Xavi o Iniesta, que quizás nunca llegue. Se trata de construir un equipo cohesionado, con un estilo definido pero adaptable, y con una mentalidad ganadora.

La inversión en el fútbol base debe ser una prioridad. No solo en la detección de talento, sino en la formación integral de los jugadores. Hay que recuperar la esencia del fútbol de calle, la creatividad, la capacidad de improvisación. Y hay que darles oportunidades en sus clubes.

Los entrenadores, desde las categorías inferiores hasta la absoluta, deben estar alineados en una misma filosofía. La RFEF tiene un papel crucial en esto. No se puede cambiar de rumbo cada dos por tres. La estabilidad es fundamental.

Y, por supuesto, la comunicación. Hay que acercar la Selección a la gente, a los aficionados. Que vuelvan a sentir que La Roja es suya, que les representa, que les emociona. Que cada partido sea una fiesta, no una obligación.

Dicho esto, la calidad individual sigue ahí. Tenemos jugadores en los mejores clubes de Europa. Tenemos una base sólida. Pero el fútbol es un deporte de equipo, y la suma de las partes debe ser mayor que el todo.

La reconstrucción no es un proceso fácil ni rápido. Lleva tiempo, paciencia y, sobre todo, una visión clara. España ha demostrado en el pasado que sabe levantarse, que sabe reinventarse. La pregunta es si esta vez, con Luis de la Fuente al mando y una nueva generación de talentos pisando fuerte, seremos capaces de volver a la cima. Manolo, el del bar, y millones de aficionados, esperan la respuesta. Y yo, sinceramente, también.

Roberto Iglesias

Redactor jefe de Tecnología en varios medios digitales. Cubre innovación, startups e impacto social de la tecnología desde 2010.

Fuentes consultadas

  1. [1]
  2. [2]
    Estadísticas deportivas — Consejo Superior de Deportes(mayo 2024)